TELEGRAMA – INVITACIÓN

¿Qué pueden encontrar aquellos que acudan a las jornadas del Télex-3, por agosto, en la canícula de Los Silos de la Isla Baja, respondiendo a nuestro llamado?
Antes que otra cosa: un espacio que irradie libertad. Un espacio para celebrar la cultura en libertad, un espacio de resistencia, un reducto. Esa aspiración sigue siendo la que principalmente mueve a este grupo de amigos para llevar a cabo esta aventura. Y no es este un propósito menor dado el estado de censura, coerción y ultravigilancia delatora en el que vivimos actualmente. “Ama y haz lo que quieras”, decía Agustín de Hipona. Aquí, en La Casa del Telégrafo amamos, por encima de todo, la libertad y hacemos, en consecuencia, lo que queremos. Queremos un espacio respirable y respirante. Nos basta con un espacio pequeño. Porque sabemos, como decía, E.F. Schumacher, que “lo pequeño es hermoso”. No pretendemos crecer, hipertrofiarnos, perder la justa medida humana. Nos basta, y no es poco, con ofrecer ese espacio de libertad para que los amigos de la cultura, en sus distintas manifestaciones, se sientan —no paradójicamente—, a sus anchas en el interior de una caseta desde la que puedan telegrafiar sus mensajes de largo alcance, al pie de la orilla de resonantes callaos. De ahí que este año le hayamos encargado al pintor Juan Gopar que nos dibujara su versión del ideograma japonés del Ma para el cartel de nuestro Telex-3. Ese ideograma —que reúne en sus trazos los símbolos de las dos hojas de una puerta o ventana junto al símbolo de la luna— representa la luz lunar que atraviesa esas hojas, creando un espacio- temporal lleno de irradiante energía. Ese es el espacio —al margen y en el margen— que ofrecemos para las confluencias de los participantes y de los espectadores: un luminoso intervalo.